El histórico pase a la final del próximo domingo ha generado un sentimiento de euforia en todos los españoles (a los que nos gusta el fútbol). Este equipo nos ha llevado a un status emocional que con nuestra selección de fútbol nunca habíamos experimentado. El deporte español en los últimos años ha alcanzado la cima en prácticamente todas las disciplinas, tanto a nivel individual, con superclases como Rafa Nadal, Pau Gasol o Fernando Alonso, como a nivel de selección, en deportes como el baloncesto, fútbol sala, balonmano o hockey, pero nunca habíamos sido los mejores del mundo en el deporte rey. Aunque no se ha ganado la copa ya nos sentimos los mejores. Estoy seguro de que todos pensamos que la final se jugó contra Alemania, que era el equipo más fuerte que nos quedaba antes de poder levantar el trofeo. Los alemanes también nos ven como favoritos, como ha declarado el joven Müller y sobre todo, la mayor celebridad de este campeonato, el ya entrañable y querido (algunos lo que quieren es cocinarlo) por todos nosotros; pulpo Paul. Es tan célebre que incluso se ha retransmitido su predicción en un medio nacional como la cadena CUATRO. Lo nunca visto. Aparte de todos los montajes que hay sobre él circulando por Internet. Está tan claro nuestro favoritismo que ni los propios holandeses (Koeman y Van Nistelrooy) tienen reparos en admitirlo.
Y ese es el gran peligro que veo para ser campeones. Lo tenemos todo para serlo. Un equipo impresionante, tanto por calidad como por cantidad. Con algunos de los mejores jugadores del mundo. Talento, coraje, determinación y experiencia. Un seleccionador inteligente que ha sabido rectificar sus planteamientos iniciales y recuperar el estilo de juego que mejor nos define. Y un ansia enorme de ganar. Pero no podemos olvidar que nuestro rival en la final seguramente sienta lo mismo que nosotros. Ellos han sufrido en sus carnes el perder dos finales y no creo que quieran perder una tercera.
Espero que Vicente apueste por el equipo que lo bordó contra Alemania. Jugando a ese nivel es difícil perder un partido. Pero hay que tener en cuenta las virtudes y defectos del rival. Holanda no ha perdido un partido desde que cayó eliminado por Rusia en la Eurocopa 2008. Ha ganado todos sus partidos en Sudáfrica, echando a la siempre favorita Brasil y, aunque su fútbol no tiene el brillo de la ‘naranja mecánica’ de los Cruyff, Neskeens y cía, que alcanzara las dos finales de los 70, sus números superan los de aquella. No son poseedores del fútbol total. Ni siquiera del clásico juego holandés basado en extremos e interiores técnicos. Pero tiene la extraña capacidad de ‘golpear’ en el momento oportuno. Y esos golpes son tan duros que suelen dejar al rival prácticamente ‘groggy’. Su fútbol en conjunto no destaca. Clásica defensa de cuatro con dos centrales no demasiado hábiles en el uno contra uno. Dos laterales ofensivos peligros, sobretodo Gio V. Bronckhorst con sus disparos lejanos (preguntar a Uruguay). Mediocampo con doble pivote formado por V. Bommel y De Jong. Dos todoterrenos que saben defender y repartir, sobretodo ‘cera’. Kuyt es un delantero reconvertido a interior por Benitez en el Liverpool que con Holanda juega como falso extremo izquierdo habitualmente. Trabajador y técnico. Es un jugador muy versátil que aporta trabajo en defensa y asistencias y remate en ataque. De ariete juega Robin Van Persie. El ‘niño mimado’ de Wenger en el Arsenal es la versión holandesa de nuestro Torres. Ha estado lesionado toda la temporada pero el seleccionador confía en él a pesar de su mala forma. Esperan que despierte en la final. Lo que ya sabréis es que las piezas maestras de este equipo, el Rey y la Reina, son Wesley Sneijder y Arjen Robben. Salidos juntos por la puerta de atrás de Chamartín se han reivindicado en sus nuevos clubes poniéndose de acuerdo en hacer la mejor temporada de sus carreras y ganar todos los títulos disputados. Salvo la Champions, claro. Sólo podía ganar uno. Ahora también se han puesto de acuerdo para llevarse éste y quieren el Balón de Oro.
Si España hace su juego y consigue desconectar a estos dos ‘pura sangre’ será Campeón del Mundo. Sneijder es quien reparte el juego, tanto a balón parado como en movimiento. Además ha logrado marcar 5 goles, con la ayuda de los árbitros, eso sí. Robben, desde la banda derecha, destroza las defensas con su velocidad, tanto por fuera como por dentro, con sus diagonales. Rematadas con su gran disparo. España debe impedir que Robben pueda realizar sus cabalgadas con libertad y que Sneijder pueda tener el balón y conectar con él.
Todos esperamos poder acabar este sueño con final feliz. Si Paul dice que ganamos yo le creo. Confío en él, pero sobretodo confío en ‘La Roja’.
¡VAMOS ESPAÑA!

